noviembre 26, 2020
Una joven lucha contra su amante y su esposa por mantener su hija entre sus brazos
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Jenny es una joven solitaria, tímida, tiene pocos amigos y nunca entendió por qué su mamá parecía querer más a su hermana, su refugio siempre fue su tía, la hermana menor de su mamá y la única en la que solía confiar, solo se llevaban 14 años de diferencia.

Jenny conoció un hombre en una aplicación de citas, pues les hizo caso a sus compañeras de trabajo en buscar un hombre, ya tenía 24 años y nunca había tenido un novio, no se atrevía a comentar con ellas que se sentía muy triste de estar sola, pero no se consideraba muy bonita y creía que así era más difícil.

Finalmente en un día de esos de charla de compañeras en la oficina donde ella era auxiliar administrativa, la convencieron e instalaron la aplicación en su celular, al principio no pasó nada pero se quedó con la inquietud.

En la noche en su casa, con más calma, revisó la aplicación y vio un hombre que le llamó la atención, a pesar de que se veía mayor, lo calificó y esperó que lo podía pasar.  Se sorprendió enormemente cuando a los pocos minutos encontró respuesta. Sergio respondía con un ‘hola’

Empezaron a conversar por WhatsApp y pasada una semana Sergio la invitó a tomar un café, ella no podía creer que su sueño se estuviera haciendo realidad.

Se encontraron, se conocieron, hablaron, se rieron, él parecía muy agradable y ella por primera vez se sintió linda al lado de un hombre. Se empezaron a ver cada vez más seguido, a hablar a diario y el momento de tener sexo estaba cada vez más cerca.

Para Jenny no era su primera vez, pero como si lo fuera, finalmente pasó y ella sitió que había encontrado el hombre de su vida. Sin embargo poco tiempo después de esto él le confesó lo que todos imaginamos, era casado.

Pero le decía que se había enamorado de ella, que quería que compartieran un tiempo y si las cosas entre ellos salían bien podría pensar en dejar a su esposa, pues realmente no tenía quejas de la que había sido su mujer los últimos 30 años. Claro Sergio era mucho mayor que Jenny.

La relación se dio en medio de esta situación, eran prudentes de forma pública pero sentían la necesidad de verse y amarse, aunque Jenny a veces sentía que ella lo amaba más, pero no le importaba estaba disfrutando de esta compañía y eso era suficiente.

La pareja tenía mucho sexo, Sergio quería estar todo el tiempo con Jenny y ella cada vez se sentía mejor con esta situación, claro hasta un día que descubrió que estaba embarazada. No sabía si estar feliz o preocupada. ¿Qué diría Sergio?, ¿dejaría a su esposa?, ¿amaría este bebé?, eran muchos interrogantes.

Se lo contó de inmediato y él no pudo estar más feliz, la abrazó, la besó, le dijo que era su sueño y enseguida se encargó de su proceso médico, de su alimentación, de todo lo que ella necesitaba para que ese bebé llegara perfecto. Su relación seguía siendo casi perfecta, solo una cosa cambió, el sexo casi se olvidó, Sergio ya no tenía tantas ganas.

Pero no todo para Jenny era felicidad, su tía quién era la única que la había apoyado con su embarazo estaba muy enferma, aunque le había ofrecido que cuando el bebé naciera se fuera a vivir con ella, lo que la emocionaba mucho, pero los padres de Jenny la juzgaban y menospreciaban a diario, la hacían sentir rechazada.

Faltando tan solo un mes para el nacimiento de su bebé, entra una llamada a la madrugada, era su tía, le pedía que fuera temprano, lo más temprano que pudiera, quería decirle algo y le pidió que no le dijera a nadie de esa llamada. Jenny no pudo dormir más, en cuanto empezó a amanecer se levantó y fue a casa de su tía, el corazón le latía muy fuerte pues sabía que podría ser una despedida, pues su enfermedad estaba cada vez peor.

Jenny jamás se imaginó lo que su tía tenía para confesarle, le contó que muy niña se había enamorado de un hombre mayor, que era casado y que la había dejado embarazada, qué ella era muy pequeña para hacerse cargo de su bebé y que por eso se lo había dado en adopción a su hermana mayor, esa bebé era Jenny.

– Soy tu verdadera madre, no me puedo morir con este secreto, te he amado siempre y lo sabes, perdóname por esa decisión que tomé.

Después de eso solo pudieron llorar, juntas abrazadas, ahora muchas cosas tenían sentido, Jenny la dejó dormida y a las pocas horas le avisaron de su muerte. Nunca pudo hacerle preguntas, ni saber nada más. Enfrentó a su madre adoptiva pero ella no le quiso decir nada, Jenny entró en una situación de pánico y tristeza que hizo que su parto se adelantara.

Estaba en una situación muy preocupante, su tensión se subió demasiado, hizo una llamada a Sergio para avisarle que se sentía mal, él le indicó que tomara un taxi para el hospital y que se encargaría de todo, Jenny paró un taxi en la calle, estaba nerviosa, lloraba, de repente se desmayó camino al hospital no recuerda nada más.

Despertó un tiempo después ya había nacido su hija y solo estaba su abuela acompañándola

-¿Dónde está mi bebé? ¿Cómo está?

Preguntó angustiada, su abuela le dijo que nació bien, sana, fuerte, muy valiente y que su padre estaba con ella.

Al poco tiempo la trajeron, era una bebé hermosa, igualita a ella y le puso de nombre Valeria como su verdadera mamá. La muerte y la vida se reunieron en la misma persona, para causarle la mayor tristeza y la mayor alegría.

Sergio alquiló un lugar para que Jenny pudiera pasar la dieta alejada de la situación de su casa, era amoblado, así que llegaron ellos tres solos y se instalaron, sin embargo él se iba para su casa todos los días, la bebé tenía ya casi un mes, Jenny apenas se recuperaba de la cesárea con la ayuda de las amigas del trabajo que la apoyaban por turnos cuando podían y su abuela que eventualmente la visitaba.

Un día Sergio estaba con ellas y empezó a revisar la ropa de la recién nacida, a Jenny le pareció extraño porque nunca lo había hecho pero no le dijo nada, pues últimamente estaba como irritable, pelaba por cualquier cosa, aunque la joven madre suponía que era ella la que estaba más sensible.

Después le llevó un té y ella se durmió, al despertar ya estaba oscureciendo, se incorporó para buscar a su hija, pero no la vio por ningún lugar, tampoco Sergio, lo llamó pero no respondió, era imposible que hubiera salido porque ya estaba muy frio el clima.

Su temor avanzaba a medida que recorría el pequeño apartaestudio donde estaba, no estaban en ningún lado y se había llevado toda la ropa de la pequeña.

No podía arriesgarse a salir, lo llamó pero su teléfono estaba apagado, entonces quiso llamar a… a nadie, no tenía a nadie a quien llamar, llamó a la policía y le dijeron que debería esperar, que seguro era una imprudencia del esposo, que pronto volvería y de lo contario que fuera al otro día a la estación.

En medio de la desesperación Jenny recordó que un día había usado un sobre viejo con la dirección de Sergio, desbarató sus cosas hasta que logró encontrarlo, en esto pasó casi toda la noche en la que ella llamaba y llamaba a Sergio para tratar de saber de su bebé.

En la mañana a pesar de los dolores de cesárea se fue a buscarlo, sabía aproximadamente el sector donde vivía y ahora tenía la dirección, llegó al sitio y se llevó una terrible sorpresa, vio a Sergio con la que seguramente era su esposa, organizando el carro para un viaje, de pronto la mujer salió de la casa con la bebé alzada y fue a saludar una vecina, le contó que por fin les habían aprobado la adopción, que estaban muy emocionados.

Jenny enloqueció frente a esto y confrontó a la mujer, le dijo que ella tenía una relación con Sergio y que esa era su hija, la mujer le contestó que ella lo sabía todo, que lo había planeado con su esposo, porque llevaban muchos años tratando de tener hijos y que Valeria ahora era de ella.

Estas palabras enloquecieron a Jenny quien forcejeó con la mujer hasta que logró quitarle a la niña, corrió lo más rápido que pudo, tomó un taxi y no tuvo más remedio que ir a la casa de sus padres a pedir ayuda.

Frente a esta situación Sergio le interpuso una demanda para quitarle la niña, argumentando demencia, Jenny recibió la demanda en la casa de sus papás dónde se encerró, prácticamente se encarceló, tiene miedo de salir, cree que Sergio o su esposa le pueden quitar la pequeña en la calle.

Una amiga de Jenny le aconseja que se vaya de la ciudad, donde Sergio no pueda saber nada de ella, es la única forma de salvar su hija, pero su madre le dice que se la entregue al papá de forma amigable y así la niña estará bien y podrán llegar a un acuerdo de custodia compartida.

¿Tú que opción tomarías? ¿Crees qué Jenny debe huir con su hija y cobrarle el engaño a Sergio?

Conoce el final de esta historia en nuestro próximo artículo.

SARA: Debido a la presión de todos sus familiares y de su propio esposo Sara decidió darse una nueva oportunidad con su esposo, sin embargo las cosas no van muy bien, le cuesta trabajo tener sexo con el que ahora sabe que es su hermano, él lucha para sacar esas ideas de la cabeza pero no lo ha logrado del todo. El matrimonio está en crisis, solo el tiempo dirá si logran superarla o no

Cuéntanos tu historia en entremujeres@gatonoticias.com

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