septiembre 18, 2020
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Roxana lleva tres años de casada, tiene una relación estable con su esposo, los dos trabajan mucho, tienen extensas jornadas y cargos importantes en las empresas donde trabajan.

Se conocieron en la universidad y siempre coincidieron en su interés de triunfar laboralmente, estudia y viajar, desde el principio de su relación tuvieron esas prioridades en común.

Los dos pertenecen a familias de clase media, estudiaron en universidad privada y aprendieron a valorar las cosas que conseguían con esfuerzo, antes de casarse ahorraron y reunieron la cuota inicial de un apartamento, lo escogieron a su gusto y tenían todo planeado.

Los hijos nunca fueron prioridad, los dos estaban de acuerdo que no los buscarían, por lo menos no en los primeros años de matrimonio, se cuidaban para evitarlos y a cambio ahorraban dinero para sus metas en común.

Para los ojos de los demás eran una pareja extraña, pero lo cierto es que ellos estaban haciendo lo que querían hacer, lo que habían planeado, ‘pocas personas cumplen sus metas tan fácil’ decían a sus madres cuando les preguntaban por nietos.

Cada vez que conseguían algo, se proponían una nueva meta mejor, más ambiciosa y eran muy admirados por su entrega en el trabajo y sus conocimientos siempre frescos.

Un día a Roxana le hicieron una invitación dentro de su trabajo para participar en el proceso de selección de un cargo directivo, de un rango alto dentro de la empresa.

Era básicamente por lo que había luchado siempre, su gran sueño hecho realidad.

Sabía que tenía todas las posibilidades de quedar y empezó el proceso su esposo la apoyó y la ayudó a prepararse para este triunfo seguro.

El proceso iba perfectamente y en una de las entrevistas le informaron que este cargo tenía como base España, que si era la seleccionada para el cargo tendría que irse a vivir allí.

La pareja lo habló, no era un problema para ellos porque estaban dispuestos a dejar el país, su esposo solo debería hacer unas adecuaciones con su trabajo y todo se podría cuadrar.

Inclusive él investigó en su trabajo y vio que era posible un traslado si es que debían irse del país.

Las prueba para Roxana, eran fáciles, conocía muy bien su trabajo y la empresa, y solo faltaba una última instancia, su jefe y sus compañeros la apoyaban completamente, todo parecía estar a pedir de boca.

Pero ella se había sentido un  poco enferma, como indispuesta, aunque suponía que era la presión del proceso, le hizo caso a su esposo de consultar un médico.

Pidió la cita, todo parecía normal, ordenaron exámenes y debía volver a la siguiente semana, en la primera cita la acompañó su esposo y cuadraron la fecha de la siguiente cita para poder ir juntos, pero Roxana tuvo que moverla por una reunión importante.

Finalmente asistió al médico, segura de solo le diría que debía descansar un poco, lo cual haría en pocos días cuando dieran el resultado del proceso, pero en el consultorio le tenían una gran noticia. Roxana estaba embarazada.

Esto complicaba todos los planes, era un hijo que no esperaban tener, no podía llegar a un nuevo trabajo empezando un embarazo y si debían irse del país su esposo probablemente estaría un  tiempo sin trabajo.

Ella quedó muy preocupada, pero ya lo hablaría en la noche con su esposo y lo solucionarían, ahora debía concentrarse en recoger a su jefe y otros compañeros para una visita a un cliente.

Se encontraban en el carro de Roxana, viajando a la cita de trabajo, conversando sobre la reunión cuando su teléfono timbró, ella contestó con el alta voz del carro y al otro lado estaba un imprudente funcionario de algún laboratorio que quería venderle algo.

La llamada

– Señora Roxana, buenas tardes, antes que nada permítame felicitarla por embarazo …

Dijo el joven al otro lado del teléfono, ella no escuchó nada más, quedó en shock, todas las personas importantes de su trabajo se acababan de enterar de su embarazo, inclusive antes que su esposo.

La reunión con el cliente fue muy incómoda y al volver a la oficina fue llamada a Talento Humano, donde también estaba su jefe, le indicaron que confirmara a la empresa si estaba embarazada realmente ya que esto complicaría el proceso.

Le hicieron énfasis que debería ser sincera antes de la respuesta definitiva.

Ella pidió un día para hablarlo con su esposo y responder oficialmente a la solicitud de la empresa.

En la noche le contó todo lo sucedido a su esposo y ahora deben tomar la decisión, acerca del hijo inesperado Vs el trabajo soñado.

¿Qué harías en el caso de Roxana, cuál escogerías?

Final historia de Marcela: Ella decidió ayudar a su esposo con el niño, realmente no les interesaron mucho los comentarios de los demás, a los familiares y cercanos les contaron la verdad de la situación y siguieron su vida normal.

Lo quiere casi como su hijo aunque su verdadera mamá lo visita eventualmente.

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