septiembre 18, 2020
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Sara trabaja en un salón de belleza desde hace 3 años, dio con la suerte de encontrar este trabajo justo cuando estaba terminando sus estudios, ella vivía con su mamá, nunca conoció a su papá, pero tampoco le hizo falta.

Su madre fue ejemplar, trabajó duro y la sacó adelante, siempre fueron ellas dos, nunca hubo un padrastro, ni hombres rondando, dedicaron los primeros años de vida de Sara a su educación y a soñar juntas sobre el futuro.

La preocupación de Matilde, la mamá de Sara fue darle estudio, todo el que más pudiera para que su hija tuviera como defenderse en la vida y una vez terminado el colegio la inscribió en la mejor academia de belleza, pues esa era la pasión de la joven.

Al parecer la vida de Sara estaba resuelta, su madre cansada y envejeciendo veía pasar el tiempo, a pesar de que eran felices siempre se veía en la cara de Matilde una tristeza inexplicable, quizá era un secreto que guardaba o algo que le hacía falta en su vida.

Sara no prestó mucha atención a esa percepción, en medio de su juventud, consiguió un trabajo en cuanto pudo se encargó de su madre, para que ella descansara.

Un día la joven salió de rumba con sus compañeras de trabajo, fueron a un bailadero cercano al salón donde trabajaban, en medio de la jornada vio un hombre que inmediatamente le llamó la atención, estaba en otra mesa con varias personas y de pronto vio que él también la miraba.

De repente se acercó y la invitó a bailar, se presentaron y Sara nunca va a olvidar que sintió una cercanía especial con este hombre, sintió que lo conocía de toda la vida, inclusive sus gestos se le hacían familiares.

Después de este día estuvieron en contacto y como era de esperarse iniciaron una relación, que poco a poco se convirtió en un noviazgo estable, los dos tuvieron otras parejas pero nunca habían amado de esa forma, finalmente se casaron dos años después de conocerse.

El matrimonio funcionaba bien, tuvieron una hija, buenos trabajos, algunas dificultades, nada que el amor no pudiera solucionar, Sara inició su propio negocio, desde allí podía estar pendiente de su hija que ya cumple cuatro años y de su madre que envejecía cada día más triste, sin un motivo entendible.

De repente un día, Sara se empezó a sentir enferma, estaba muy cansada, no podía respirar bien, no sentía ninguna enfermedad pero algo pasaba. Dejó pasar el tiempo, algunos días estaba bien otros mal, pero llegó un momento en el que no pudo soportar más u tuvo que ir al médico. Fueron necesarios muchos exámenes y un par de días hospitalizada, después de esto cuando imaginaban que ya pronto estaría en casa llegó la noticia que cambiaría su vida para siempre, estaba muy enferma, tenía Leucemia.

Un golpe terrible para la familia, los médicos recomendaron empezar con la quimioterapia de inmediato y así lo hicieron. El tratamiento llevaba quince días y en reunión con los médicos le plantearon una solución, se trataba de un trasplante de médula, se necesita mucha suerte para encontrar un donante compatible, si tuviera hermanos serían los mejores candidatos, pero Sara solo conoció a su madre y su abuela que murió cuando ella era adolescente. Quizá algunos primos lejanos podrían ayudar, pero no sabía ni como contactarlos.

No existía un posible donante, era la única esperanza de la pareja y en medio de la desesperación Jorge decidió someterse a la prueba, esperando rodar con mucha suerte y ser compatible.

Pasados unos días el médico pidió a Jorge hablar a solas, esto lo consternó demasiado pero tomó fuerzas y llegó al consultorio, esperaba la peor noticia.

  • Tengo dos cosas que decirte Jorge, no sé por dónde empezar, esto es demasiado confuso para mí, los resultados de los exámenes dicen que tú puedes ser donante, eres compatible

Jorge no entendía aún la negatividad del médico, era la mejor noticia que había recibido en toda su vida, hasta que las palabras del médico lo dejaron frio

  • Pero eres compatible porque eres su hermano… ¿por qué no me lo habían dicho?
  • No entiendo de que me habla doctor – refutó el esposo
  • Yo me sorprendí mucho al ver los resultados, pensé que se trataba de un error y solicité hacer un examen de ADN. Tú y Sandra son hermanos, del mismo padre y de la misma madre.

Este hombre no sabía cómo reaccionar a esta situación, no entendía como su suegra podría ser su mamá si había crecido en una familia muy diferente a la de su esposa.

Finalmente Jorge tomó la decisión de hacer el trasplante, él le daría a su esposa las células que necesitaba para su recuperación, después encontrarían la verdad.

Los procedimientos médicos resultaron exitosos, Sara empezó a recuperarse rápidamente, no preguntó por su donador y Jorge no podía estar más feliz. Por lo que decidió quedarse callado ante la situación no le dijo nada a su esposa. Pero un día a solas confrontó a su suegra.

Entre llanto Matilde le confesó que de joven se había enamorado de un jefe, que era de una familia acomodada y que ella había quedado embarazada de este hombre, pero él era casado por lo que la abandonó en cuanto supo que no podía seguirse divirtiendo.

Pero la sorpresa fue terrible para Matilde cuando los médicos le confirmaron el nacimiento de dos pequeños, eran mellizos, se hizo cargo de los dos, luchó muy fuerte, trató de hacerlo pero no podía responder por dos bebés. Fue entonces cuando un amigo de su esposo quien la había conocido le ofreció ayuda con uno de los bebés, pues él y su esposo no podían tener hijos y así se llevaron a Jorge en adopción, pero estos papás nunca le contaron la verdad.

Matilde perdió contacto con su bebé unos meses después de entregarlo a sus nuevos papás, pero no hubo un solo de día de su vida que no pensara en él. Cuando conoció a Jorge como novio de su hija, le agradó, en poco tiempo le tomó cariño, como si fuera un hijo y él era buen esposo entonces no sintió su cariño especial.

Jorge estaba más tranquilo con la historia, aún no se explicaba cómo había podido tener una hija con su hermana, pero seguía sin revelar el secreto a Sara. Sin embargo si enfrentó a sus papás, les contó toda la verdad y tuvo una fuerte pelea con ellos.

Pasaron los días y Jorge estaba concentrado en la recuperación de su esposa, sentía un amor inexplicable por su suegra que ahora entendía, todo parecía tomar el rumbo que quería y volvió a su rutina de trabajo. Solo para sorprenderse un día al llegar a casa.

Su madre adoptiva había acudido a Sara para pedirle que hablara con él y lo convenciera de que perdonara a sus padres, por el secreto que le guardaron. Al entrar a su casa Jorge encontró a sus dos mamás y su esposa llorando sin control.

De repente Sara se levantó de la silla y le dijo

  • Lo sé todo, es terrible que me hayan ocultado esta verdad. Nunca esperé esto de ti Jorge. Supongo que sabes que no podemos seguir casados, somos hermanos, esta relación no tiene sentido.

Y así sencillamente se fue a su habitación, en la que a diario Jorge le pide que lo piense, que vuelvan, que lo perdone, que la ama, que nunca la ha visto como hermana, que está desesperado.

Pero para Sara es más fuerte el pensamiento de convivir con su hermano como su esposo y se niega a continuar con la relación a pesar de las súplicas del único hombre al que ha amado.

¿Tú perdonarías este secreto?, ¿podrías continuar la vida con ese hombre?

Cuéntanos tu opinión y espera el final de esta historia en el próximo capitulo

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