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Fernanda tuvo una niñez triste, no se acordaba de su papá porque él las abandono a ella y a su mamá cuando solo tenía dos años.

Su madre no fue dulce y cariñosa, no trató de facilitarle las cosas a la niña, al contrario la culpó desde pequeña de la partida de Fernando, su padre.

Constantemente le decía que él se había ido porque no quería tener hijos, que no la soportaba porque lloraba mucho y en general, siempre encontró una forma de maltratar psicológicamente a Fernanda.

El desamor de su madre era tal que a los siete años la convenció de que la dejara viviendo con su abuela, pues la niña claramente sabía que su madre no la quería.

La abuela, enferma y vieja aceptó atormentada por la posición tan malvada de su hija con su nieta.

No fue fácil para la abuela hacerse cargo de la niña, pero era lo mejor que le podía pasar a Fernanda.

Así pasaron los años, su madre trató de rehacer su vida con diferentes hombres, pero era imposible, siempre encontraba la forma de culparla de su desgracia, por lo que cada vez se veían menos y por supuesto fue imposible arreglas la relación de las dos.

De su padre nunca supo nada, nunca llamó, nunca lo vio ni siquiera en fechas espaciales, su abuela no sabía nada de él, a pesar de que intentaron ubicarlo fue imposible.

Fernanda entonces creció con un resentimiento terrible hacia la maternidad, siempre dijo que no quería tener hijos, que a la larga su papá tenía razón. A los 19 años su abuela murió y ella quedó prácticamente sola en la vida, por lo que decidió encargarse de ella misma y fue firme, “nunca tendré hijos” dijo.

Vivía en la casa de la abuela, sola, sin contacto con su madre y menos con su padre, no tenía tíos porque su madre fue hija única al igual que ella, por supuesto tampoco primos.

Un día conoció un hombre, amigo de un amigo, se lo presentaron en una fiesta y se pasaron de tragos. Pasaron esa noche juntos, acordaron que no iban a tener una relación sentimental, solo era el momento, los dos estaban de acuerdo.

Tomaron las precauciones del caso y se divirtieron a más no poder. Como un mes después coincidieron en otro lugar, por lo que les pareció divertido pasar nuevamente la noche juntos.

 Después de esas dos noches perdieron contacto completamente, nunca pensaron que necesitarían verse nuevamente ni coincidieron en más fiestas. Pasaron cuatro meses y Fernanda se sintió mal, decidió ir al médico y descubrió que tenía varios meses de embarazo.

Sabía que el padre era el hombre de esas noches furtivas porque no se había acostado con ningún otro hombre desde esa vez, no se explicaba cómo había sucedido si habían usado todas las medidas de prevención, pero el médico le dijo “esas cosas pasan”

Ella intentó ubicar al hombre pero ni recordaba bien su apellido, fue imposible saber nada de él. Empezó a sentir rabia y resentimiento hacia su hijo, entendió entonces lo que su mamá sentía por ella y no quería hacer pasar a un bebé por lo mismo.

Pensó en abortar, pero tenía condiciones muy especiales, un embarazo avanzado casi de seis meses por lo que ya no era posible, además de una condición extraña en la que le seguí llegando el periodo en medio del embarazo, por eso lo descubrió tan tarde.

Estaba en unos días complicados, no sabía que iba a hacer, en el fondo su corazón le decía que podría cambiar la historia dándole amor a su hijo, pero no se sentía capaz de amarlo.

De repente un día llega a su puerta un hombre mayor, que le dijo ser su padre, ella en cuanto lo escuchó se puso a llorar, no se podía controlar. Hablaron sobre su vida, él le contó sobre el verdadero motivo del divorcio de su madre y aceptó que había sido infiel.

Que nunca le permitieron acercarse a ella pequeña y que después con el tiempo la cosa se fue poniendo más difícil, sin embargo ahora por cosas de la vida se había enterado de su embarazo y quería acompañarla en el proceso porque sabía que no tenía pareja.

Ella le contó sus sentimientos y miedos y le dijo que no tendría con ella el bebé. Entonces el hombre en un ‘acto salvador’ le pidió que le dejara el bebé a él cuando naciera, que sería su forma de compensar su ausencia.

¿Tú qué harías en el caso de Fernanda, dejarías un bebé que no quieres en manos de un hombre que no conoces?

Final historia Isabel: Ella decidió seguir su viaje sola, aunque estaba muy decepcionada por descubrir de esa forma el secreto de su esposo, decidió cumplir su sueño sola y no sabía en ese momento si seguiría la relación.

Sin embargo su esposo logró demostrar que había pagado por su delito y que su vida había cambiado por lo que unos días después le permitieron continuar con el viaje, llegó de sorpresa hasta el hotel donde iban a estar los dos y allí se reunieron y se reconciliaron.

Cuéntanos tu historia a entremujeres@gatonoticias.com

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